sábado, 23 de febrero de 2013

Ya sabemos: la soga parte siempre por lo más finito

El Nuevo Día en su edición del 20 de febrero relata minuciosamente todas las trampas, “trucos” en su versión eufemística, que han usado los y las legisladores/as a través de todas las administraciones para gansearse un dinero evadiendo el fantasma de Ética gubernamental. El reportero Israel Rodríguez explica:

Por lo general, los legisladores no celebran vistas los lunes y jueves, fuera de su hora de sesión, porque con su asistencia al hemiciclo esos días ya tienen su pago de dieta asegurado, relataron legisladores de ambos partidos que pidieron no ser identificados.

Los legisladores tienen derecho por ley a cobrar una dieta diaria por asistir a sesiones legislativas, vistas públicas, ejecutivas (o privadas) y oculares de $150 o $162, según su lugar de residencia, aunque acudan a más de uno de esos eventos al día.

Eso ha dado paso a que los presidentes de comisiones se pongan de acuerdo –en los casos que es posible celebrar más de una vista al día– y las distribuyan entre martes, miércoles y viernes para cobrar más días de dieta, contó un senador que ha vivido esta experiencia.

Igualmente, se relata que sin pudor ni vergüenza:

Frente a los periodistas y frente a las cámaras de televisión que transmiten los trabajos legislativos muchos legisladores acuden regularmente a vistas públicas en las que están solo par de minutos y luego se marchan, no sin antes firmar para cobrar su dieta.

Peor aún:

Otro legislador, que pidió no ser identificado, contó que el descaro es mayor cuando se trata de vistas ejecutivas (privadas) porque en muchos casos los legisladores pueden ir, por ejemplo, en horario de 11:00 a.m. a 3:00 p.m. a pasar por una comisión a atender un asunto y firmar la dieta.

A todo estos trucos se suma lo que se conoce en el argot legislativo como el doubleheader, que ocurre cuando una sesión se extiende hasta altas horas de la madruga y una vez terminada, pasada la medianoche, convocan otra sesión inmediatamente lo que les da derecho a cobrar dos veces la dieta.

Mientras en la legislatura se ha dado por tiempo indefinido ese friforol, a la par que asesores, contratistas, Secretarios de gabinete y múltiples miembros de la alta jerarquía del gobierno de ambos colores se han repartido el presupuesto gubernamental hasta dejarnos el país en bancarrota; mientras se vislumbra que serán los trabajadores y las trabajadoras quienes tendrán que desprenderse de los minúsculos beneficios que les han podido arrancar al sistema, PAGÁNDOLOS con el sudor de su frente para que todo ese bandidaje compre casas de playa, botes, carros lujosos y se envanezcan con su imaginada honorabilidad, ese mismo sistema les ha hecho pagar caro a sus servidores/as públicos/as con una ley abusiva que sólo busca acallar su sucia conciencia.

Me refiero al último regalito que les dejó Fortuño a esos/as empleados/as. Desde hace varios años a toda la plantilla de empleados públicos se les obliga a tomar cursos o hacer lecturas equivalentes a 10 créditos de deducación continua cada dos años. Aquel empleado o empleada que no cumpla con eso se expone e una multa que si no me equivoco asciende a $3,000. Resulta inconcebible que desde los/as mensajeros/as y conserjes hacia arriba, todo el mundo viene obligado a leer artículos o a participar en los talleres de 4 horas que ofrece la oficina de Ética gubernamental. Así, por obra y gracia de ese ley los/as servidores/as públicos/as vienen obligados/as a leer cómo hacer negocios en los municipios (aunque sea usted un enfermero, por ejemplo) o un discurso del juez tal o una ponencia de un disertante en una Cumbre o Congreso.

Pero Fortuño, el más probo de los probos, quiso más. Ahora, según me cuentan y confirmo en la página de la oficina, les ha añadido 10 créditos más a los y las empleados/as, imagino que con el noble deseo de que se equiparen a él en honestidad y limpieza en el manejo de los recursos públicos. Ahora, además, parte de los 20 créditos deben ser a través de adiestramientos, lo que implica que además de leer deben participar en charlas, talleres, y conferencias o métodos alternativos.

Wao, pero hay más. Su promesa de hombre y nuestros (que no los suyos) valores cuentan son parte de su legado. Mis amigos me cuentan que cuando llamas a la Oficina te espetan una grabación que es un rosario de valores y que los que ya han ido a los talleres se tienen que chupar largas horas “discutiendo” temas como la bondad, el aprecio y no sé cuántos valores más del libro de primera comunión de Fortuño y Luz Eufemia. Algunos me han dicho, en son de burla, que preferirían escuchar a Lilly García con su “Caja de herramientas” o a José Nogueras con el Pa´lante, pa´lante musical. Las descripciones que me han hecho son de patéticas escenas que revelan un sistema gubernamental acéfalo, sin rumbo y desprestigiado apretando a los más débiles, a los más ajenos al despilfarro de fondos y sobre todo a quienes nunca deberían pagar por los platos rotos de tanta incompetencia y tanta desvergüenza.

Que quede claro, no hablo de la Oficina y sus servicios, no hablo de sus servidores/as y adiestradores/as, quienes cumplen éticamente: trabajan por la paga y cumplen con su deber. Después de todo el procedimiento para ser éticos/as es tan fácil como para ser santos/as: hacer lo que tienes que hacer cuando lo tienes que hacer; lo cual, por supuesto, significa acercarte con respeto y honestidad a todas las parcelas de tu vida, incluidas en el caso que nos ocupa, el trabajo, los bienes públicos, tus responsabilidades. La mayor parte de la gente sencilla de este país tiene esa regla como regla de vida. No hace falta que vengan los corruptos a obligarlos, bajo pena de multas exorbitantes y de lecturas absolutamente impertinentes a sus realidades laborales, a “reflexionar” sobre los valores de que carecen quienes impusieron esos yugos.

A mí que se me ocurre una idea. Sabido es que en muchos campos profesionales se usa el estudio de caso. ¿Por qué mejor esos/as mismos/as adiestradores/as, no se dan a la tarea de relacionarse con los múltiples casos que deben tener sus investigadores/as y preparan presentaciones sobre cómo esas personas nos han robado los fondos públicos, o por qué no invitan a los “Honorables” para que presenten sus casos y los/as empleados/as públicos/as tengan la oportunidad de analizar a fondo las trampas que han hecho para cobrar triples compensaciones, o, mejor aún, a los múltiples asesores para que compartan las estrategias de venta de influencias y componendas de manera que nuestros/as empleados/as públicos/as se enteren cómo esos pillos han sido la fuente de inspiración para todas esas reglas de lo que no puede hacer un servidor público?

Además de ser un castigo ejemplarizante, además de utilizar ese tiempo que le quitan al trabajo en asuntos más productivos, a través de esos/as empleados/as públicos/as tendríamos acceso a toda la verdad de la hipocresía social que exhiben quienes ostentan el poder en este país y lo usan para tranquilizarse sus conciencias y arrinconar y oprimir de todas las maneras posibles a quienes son más débiles y más vulnerables.

La imagen es de :http://www.diario-octubre.com/2013/02/08/alternatiba-llama-a-secundar-la-movilizacion-social-contra-la-corrupcion/

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