Primera parte
Nunca antes había trabajado como funcionaria de colegio. Pero esta vez entendí que era distinto. Habiéndose autoexcluido del proceso los populares, sabía que no podíamos dejarle el campo libre a los penepés y menos en una cosa tan importante como enmendar la Constitución. Me anoté con el MUS. Desde la instrucción previa me sorprendió ver que en el lugar donde nos reunieron no había un solo partidario del sí. Estando en territorio apache, este pueblo donde vivo es penepé, me pareció inexplicable esa súper mayoría. Cándidamente nunca lo atribuí a que ganaría el no.
Iba bastante nerviosa porque son incontables las reglas que hay que conocer, por todo te pueden “arrestar’. En fin, iba bastante tensa. Llegué a mi escuela y llevaba una gran furia con el Bonitillo (Alejandro) y con su partido por haber antepuesto su miedo por quedar en vergüenza ante una derrota del No y haberse abrazado al Sí , en contubernio con el Gecko. Pensaba que de ganar el Sí habría sido la entera culpa de ese partido por haber dejado su espacio vacío. No es que cifre esperanzas en ese partido, en el inicio de todos nuestros grandes males, siempre ha estado un popular (y casi siempre es Hernández Colón); pero no puedo negar que ese partido tiene una gran infraestructura humana para las elecciones que los partidos emergentes no tienen.
Tuve un pequeño encontronazo con el penepé que estaba a cargo de la escuela. Me estuvo curioso que uno de los Coordinadores ( creo que ese es e puesto. No estoy segura porque cada nombre de puesto es más esperpéntico que el otro) cuando me vio exigiendo un deber/derecho que estaba en el Reglamento y que, además, nos habían explicado cuidadosamente en la orientación, dejó lo que estaba haciendo, levantó la cabeza, me miró con ojos de Ah… y le dijo al penepé: “Ella tiene razón, tienes que…” El otro de mala gana, resolvió. Ese click, fue bueno porque entendí inmediatamente que esa persona era honesta y podría ir a él para preguntar cuando tuviera dudas.
Ya dentro del colegio empecé a descubrir cosas interesantes. Por ejemplo, los penepés empezaron el día achongaos. Los populares estaban como cangrejos en sus puestos. No había colegios sin funcionarios y todos/as los/as novatos/as teníamos gente con la cabeza bien puesta al lado, ayudando, orientando. Los populares estaban allí, trabajando, VELANDO, y cumpliendo, a pesar de Alejandro. De los ppt y los mus ni hablo porque esos se hicieron cargo de encontrar funcionarios para todos los colegios y a pesar de ser la primera vez, según mi experiencia, lo lograron ampliamente. O sea, que por Alejandro que se escondió, el resto del país NO penepé, se activó.
La experiencia del colegio fue fascinante. En primer lugar, aprendí que nuestro sistema electoral es muy satisfactorio y siempre y cuando haya funcionarios bien adiestrados, es muy difícil que se pueda burlar. Hay balance para todo. Yo, por ejemplo, me autoimpuse seguirles el rastro a las papeletas todo el tiempo y ni eso, ni la urna las descuidé nunca. Explico para que no se malinterpre: asegurarme de que fuera una sola papeleta por elector/a, que la echaran en la urna, apuntar minuciosamente el número de papeletas que se sacaban de las resmas y que todos/as contáramos las papeletas que se sacaban. Fue estupendo ver la cordialidad entre todos los funcionarios. Fue relajante ver que ninguno de los dos penepés trató casi nunca de hacer nada extraño. Mejor aún, desayunar gracias a los populares, almorzar primero con el almuerzo de los populares, y más tarde el sandwichito del MUS . (Obviamente el MUS tiene que mejorar el asunto de los desayunos y los almuerzos. NADIE se acordó de llevarnos agua para el día!!!! En esos salones que de siglo veintiuno tienen los colores y las sillas baratas que hacen ver todo espectacular (vamos a ver cuánto duran) hace mucho calor). Lo más categórico que puedo decir es que durante ese día viví, entre personas de todos los partidos, incluidos los penepés bien portaos que me tocaron, lo que decía don Quijote de la edad de Oro: “porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes.”
En los pocos momentos que tuvimos de descanso, sólo pensaba, “ Vaya , qué bien se siente saber que estamos todos aquí unidos contra Fortuño. Qué bien se siente saber que todo el mundo tomó su puesto sin que fuera necesario decir tú haces esto, tú haces lo otro.” “Caramba… que bueno es confirmar que podemos hacerlo todo bien.” Y juro que pensaba eso, cuando todavía creía que el sí iba a ganar porque…
Segunda parte
Toda la mañana fue de los penepés furiosos ( fue mi experiencia en mi salón) y no porque viera las papeletas, que como saben es imposible y es delito. Es que la mañana fue de los “seniors”, obviamente, son los que madrugan, los que atesoran el “sagrado deber” del voto, etc. Y esos/as seniors llegaban proclamando lo que iban a hacer. Además observaba los abrazos, los besos y los saludos con los penepés, lo que obviamente indicaba sus predilecciones. La mañana fue bastante movida. Pero… por la tarde… la bendita tarde… Empezaron a salir los jóvenes, las mujeres bien plantás que tenemos en este país, los señores de sombreritos , barbas y pantalones verde olivo con bolsillos grandes. Ah, no entonces sí que el corazón me dio un vuelco, los estereotipos me sirvieron para levantarme el moco. Entonces me dije, si perdemos, perdemos con dignidad!!!
Epílogo
Abrir la urna fue un susto no propio para mi edad, ja, ja. Dividimos las papeletas por opciones: si, no y mixtas. A mis ojos la pila del No era más grande que la del sí, incrédula y dada a lo negativo, me dije, no es que esas estaban más dobladas y hacen más bulto. No, qué va. En mi colegio pasó lo que en los 91 precintos: ganó el NO.
Ese NO, me explicó muchas cosas: el achongamiento de los penepés empezó temprano al ver el ejército de defensores/as del voto, que alejaba toda posibilidad de chanchullos; al intuir sabiamente que eso no era buena señal tampoco. El achongamiento no se les acaba porque han empezado a comprobar que el pueblo está harto y que si nos da la gana tenemos la fuerza, la inteligencia, el empuje y el compromiso para formar una masa compacta que acabe con la pocavergüenza de estos 4 años.
El sabor de la Victoria es bueno, y más si es al margen de los partidos que son los causantes de nuestras penas. Y mucho más, si en el festejo se son unen los/as penepés honestos/as y pensantes que fueron capaces de votar que NO, mientras Fortuño ibas por el país esparciendo demagogia y mentiras.
Fortuño: Recuerda la canción de Vicente Caratini: “Ya probé y me gustó… Es más bueno!!!!!” Y la otra más linda todavía: “Quítate de la vía Perico, que ahí viene el tren!!!!”
La foto es de: www.gabiromano.blogspot.com Si no quiere que la use, dígamelo y la retiro inmediatamente.
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Ahora es que vengo a ver este post y me lo he gozado un millón. Es el primero (y único) que se escribe desde la perspectiva de un funcionario o funcionaria de colegio y das un recuento de lo ocurrido sin teorizar. Eres también la primera que le hace justicia a los miles y miles de populares que votaron por el NO a pesar de Alejandro y que en los colegios defendieron la integridad de ese voto. Yo fui testigo de lo mismo en mi colegio y por mi familión de populares sé que todos votaron por el NO. Sin embargo en los análisis se les ha dejado fuera, todo es para los partidos emergentes.
ResponderEliminarGracias por compartir esta experiencia.
Para ser justas, ayer descubrí que la escritora del blog De todo un poco escribió algo sobre su primera experiencia como funcionaria hace una semana. Es algo distinto, pero cuenta cómo le fue.
ResponderEliminarTe agradezco mucho tu comentario. La verdad es que me alegra que escribas eso porque muchos populares tienen todo más claro que su "jefe" y de hecho, él no ha hecho otra cosa que ignorarlos para abrazarse a los Hernández Colón.
Un abrazo.
Lo mismo me pasó ayer que descubrí lo que escribió Elsa Luciano en su blog luego de publicar el comentario. Me esmandé sin cotejar..
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