viernes 22 de julio de 2011

Y qué tal si…


Bueno, ahora sí, cierra, se va y a todos/as los “lectores/as” que dejaron sus suspiros en los sillones, los/as ajedrecistas que dejaron su inteligencia en las mesas, los/as nuevos gringos/as que armaron innumerables conversaciones en su idioma “ ¿natal? en los pasillos les han quitado la alfombra de los pies. Me dan pena los/as empleados/as, esos/as sí que me dan pena…

Pues toda esa gente comprometida con la lectura, con la cultura (de otros/as, por supuesto) deberían tener la oportunidad de demostrar su verdadero compromiso. Se ha hablado tanto del nicho, del nicho que la cadena pudo construir, por sobre las cenizas de nuestras librerías que no tuvieron esa misma suerte, que las librerías nuestras que, contra viento y marea, se quedaron y ¡la sobrevivieron! deberían juntarse en una cooperativa y convertir ese espacio en la Plaza de los libros. Todo ese inmenso espacio dividido en estaciones de cada librería, el pago de la mensualidad de Plaza dividido entre todos/as; un espacio para el café: La Bombonera en Plaza, Café 4 Sombras en Plaza, El mesón en Plaza o cualquier/a agroempresario/a que se quiera unir a la cooperativa; los/as ajedrecistas incorporados/as a la cooperativa también. Y para no ser excluyente y que no se diga, todos /as los/s libreros/as comprometidos/as a traer libros para todos/as los gustos.

Amigos/as libreros/as puertorriqueños/as únanse, aprendan del rescate que se dio en La bombonera, por ejemplo, o de los negocios florecientes de empresarios/as puertorriqueños como El mesón, denle la oportunidad a todos /as esos/as cabizbajos clientes de Borders que hoy lloran la pérdida de “su” librería ¡como si fueran socios dueños! de demostrar su genuino compromiso con la lectura, con la educación y con la cultura. ¡Nadie duda de que van a cooperar!

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