domingo, 8 de agosto de 2010

"El maletín de lágrimas"


Tomo prestada la frase que ha usado José Arsenio Torres para referirse a la actitud de los banqueros las poquísimas veces que el gobierno les mete las manos en sus bóvedas. Hoy quiero usarla porque es lo mismo que han sacado algunos médicos (bastantes, por cierto) para quejarse del Reglamento de la Procuradora que los obliga a recibir a sus pacientes en un periodo no mayor de una hora. Ocurrió lo que sabíamos: han demandado contra el Reglamento y se ha iniciado el proceso que imagino, ganarán. Valiente combinación: el Supremo Penepé y la casta médica del país.

La casta médica sigue montada en el argumento falaz de que todo es por nuestro bien. Sí, Pepe. Ahora resulta que ese Reglamento lacera la “relación médico-paciente”. Generará “tensión”, dicen, ja, ja. No podrán contar con el tiempo que hace falta para establecer esa “relación”. Como si le creyéramos, como si no tuviéramos infinitos cuentos que muestren la insensibilidad de algunos/as médicos/as. Para no ir tan lejos recordemos el escándalo de las fotos de los mediquitos en Haití. ¿Será que ésos/as no saben establecer una relación médico/a paciente cuando es en Haití, pero tan pronto llegan a Puerto Rico se convierten en abnegados Betances? Pero si los/as obligamos a que nos atiendan rápido, ¿no les da tiempo de tratarnos como merecemos? Yeah, Right!

También aducen que los obligaría a “discriminar” contra pacientes que tienen condiciones más críticas que las acostumbradas. No podrían dedicarle el tiempo que “necesitan”. Son los mismos que te obligan a quedarte con un dolor de oídos o un vértigo hasta la próxima semana porque “todo está lleno.”

El mejor médico que tengo, el más humano, el más simpático y el más sensible es un cirujano que me atiende por cita por hora. El más perro, el más seco, el que tengo advertido que no quiero que me vea si me pasa algo serio es un cardiólogo que me recibe por orden de llegada. Como conté en mi primera temporada, espero 3 horas, mínimo, y me despacha en 5 minutos. Entro a la 12:55 al cubículo, a la 1:00 le veo la carota seria con su libreto: ”¿está todo bien?, ¿has tenido dolor en el pecho, mareos?, ¿tienes receta? Respira profundo, no respires” y a la 1:05 estoy pagándole a la secretaria. Para quienes se pregunten, no me he ido porque lo mío, gracias a Dios, es rutina de seguimiento y no estoy dispuesta a empezar en cero con otro/a mientras no sea necesario.

A juzgar por mi experiencia y por la de mucha gente en este país (no hay nada más que leer las cartas de pacientes en los periódicos) el argumentito se lo creerán en los tribunales de este país, pero nosotros/as, acá abajo no somos estúpidos/as. Tal vez no sepamos términos médicos como ellos/as, pero de jaibería y de oportunismo sabemos mucho porque lo sufrimos de todas partes.
¿Cómo resolverán esos jueces pene-pés, tan americanos ellos, que el Reglamento sólo busca algo parecido a lo que hay en tantas partes del mundo, incluida su gran y maravillosa Patria amada, los Estados Unidos? Sí, bueno, son tan predecibles… Resolverán que Allá hay orden y Acá no, que Allá la gente respeta y Acá no.


La imagen está tomada de: http://2.bp.blogspot.com/_SBYtzuhLFVw/RdiNpAdLb9I/AAAAAAAAADg/Sr-hBsmSum8/s400/coco.jpg Si no quiere que la use, dígamelo y la retiro inmediatamente.

2 comentarios:

  1. Basta repetir aqui lo que el comisionado de BANCA indico en una entrevista en el nuevo dia:
    La Construccion se chupo a los bancos...Como si no hubiesen estado junto en el esquema da fraude
    en la tasacion e hipotecas...

    LO que es alucinante es que AUN los imbeciles del
    patio, analistas i demas ralea deseen resucitar a
    un MUERTO o LA INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCION...Amen...

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