domingo, 20 de junio de 2010

¡Qué cosa más linda es ser voluntario!


Lo siento, de veras, pero no comparto la fiebre del 2010. Lo que es más, me da rabia todo este fuego olímpico en Puerto Rico. Cada vez que pienso que la Villa Olímpica nada más costó noventa y pico de millones y que con ese dinero y lo que costó el nuevo Cholo García habríamos resuelto el déficit de NUESTRA universidad me da una furia que me dan ganas de ir a gritarle cuatro cosas a Guillito.

La Villa Olímpica es feísima, además. No importa que tenga tiendas y que sea la última maravilla en alojamiento para deportistas es fea, fea. Ya vislumbro la implosión como la última que se construyó para el último embeleco deportivo en el que nos metimos. El parque es bonito, pero no veo para qué los Indios necesitan un sitio así en tiempos como éstos de tanta depresión económica. Me fascinaría saber de dónde va a salir el dinero para tanto mantenimiento.

Mayagüez no está más feo porque no tiene espacio. Es una ciudad fantasma, todo cerrado, quebrao y por un lado Guillito arregla y por otro lado le sale un graffitti más feo, más grande, unos charcos más anchos y caudalosos, unos malojillos más amarillos, más altos. En fin que el pobre está como esas familias que quieren esconder a los parientes malcriados y por más que los ha endilgado a todos y les ha dado clases de urbanidad, le siguen llegando más y otros que no recordaba que tenía. Sinceramente no quisiera estar en ese pellejo. Pero, se lo buscó. Este embeleco no le cayó del cielo, él mismito lo fue a buscar.

Este pueblo no necesitaba llenar este saco sin fondo que son esos juegos. Este pueblo necesitaba cosas más importantes: ambulancias aéreas, educación pública, trabajo… Pero si vergonzoso es que los políticos se comporten como los hidalgos españoles que no comían, pero se pasaban el palillo de dientes, más vergonzoso es que haya tanta gente que con su “compromiso” haya caído también en este berenjenal. Me refiero a un ejército de gente buena, trabajadora y soñadora que Guillito no es capaz de encauzarlos de manera más productiva y beneficiosa que ponerlos a jugar a los traductores o a recolectar orina para el dopaje. Se juntan el hambre y las ganas de comer. Guillito con la alucinación de ser de Singapur y los voluntarios con el delirio de ser de Curitiba. Lo que no entiendo es cómo alguna de esa gente que no aceptaría jamás ir a Haití de voluntaria, que nunca le llevó ni un sándwich de mezcla al estudiantado en los portones de los Recintos, se ha entregado sin reservas a la fiebre olímpica de Mayagüez, que para más ironía se le dedica precisamente a la delegación de Haití. Conozco voluntarios/as que trabajarán orgullosamente, sin parar, los 10 días de los juegos!!!

Me niego a comprar nada del 2010, me prohíbo usar pulsera, gorra, camiseta o visera alguna, me restrinjo de pegar las pegatinas de las pepas de mangó conocidas como Magüi y Mayi y por supuesto, mucho menos pensar que pueda permitirme comprar un boleto o ver algún partido del 2010.

Empezando julio me meteré en el zafacón de Oscar the Grouch y no abriré la tapa hasta agosto, cuando toda esta locura digna de un país enloquecido haya terminado. Espero que para entonces Guillito y todos los que prefirieron jugar con los chavos de la compra hayan aprendido su lección aunque no lo cuenten en público.

(La imagen está tomada de: http://connect.in.com/oscar-the-grouch/photos-1-1-1-84cfa348fbf329b4aea00201b016a183.html Si no quiere que la use, dígamelo y la retiraré inmediatamente.)

4 comentarios:

  1. Cierto es ... y para colmo, como bien dijo, despues se ira a implosionar. Mi papa casi sin trabajo, teniendo que vender todo, el pais en cantos .... y los millones por ahi botados. Como siempre, una excelente entrada.

    ResponderSuprimir
  2. Pero si acatamos tan fácilmente...
    Gracias por leerme.

    ResponderSuprimir
  3. Enfogoná:

    Interesante y reflexivo.

    Gracias por nota.

    Saludos

    ResponderSuprimir